martes, 9 de diciembre de 2008

No importa ser el mejor...

importa ser lo suficientemente bueno...
Hay un punto en donde las diferencias en una dimensión no hacen al resultado final. Por ejemplo, es muy poco probable que siendo un petiso seas una estrella de la NBA pero pasando determinada altura, ya esa dimensión no hace ninguna diferencia en transformar a esa persona en el mejor jugador del mundo.
Para ser el mejor jugador del mundo (o el mejor padre, o el mejor esposo, o el mejor profesional), no solo hay que medir mas de 1,95 sino que también hay que saber pasar la pelota, leer el juego, ser valiente, tomar riesgos calculados, y correr...pero en ninguna de esas dimensiones necesitas ser absolutamente el mejor, solo lo suficientemente bueno.

Adaptación de un capítulo del libro Outliers, de Malcom Gladwell.